19 septiembre, 2007

La Ciudad Prohibida

Cuando paseéis por los parques y vericuetos de la Ciudad Prohibida, probablemente os asalten recuerdos e imágenes de la película de Federico Bertolucci, “El Último Emperador”.
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Mes de noviembre, año 1908. En medio de la noche, un niño en llanto era conducido a la Sala de la Suprema Armonía, el palacio ceremonial de la Ciudad Prohibida, para ser proclamado emperador. El nuevo y último emperador contaba con tan sólo tres años de edad. Su reinado sería breve, viéndose obligado a abdicar cuatro años más tarde.
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Otros emperadores e ilustres personajes habitaron por más tiempo entre las paredes de la Ciudad Prohibida. Tal fue el caso de una mujer singular, de reputación infame, cuya historia me propongo relatar ahora.

Se trata de la emperatriz Cixi. Sí, he dicho bien, la emperatriz Cixi, que no Sisí la emperatriz. Hasta hace poco, yo no sabía nada acerca de esta mujer, que sin embargo fue la más poderosa de su época. Se dice que su poder incluso excedía al de su contemporánea, la reina Victoria, cuyo nombre, en cambio, sí nos resulta familiar.

Erase una vez en Beijing, entonces Pekín, una joven llamada Xiao Lan (Pequeña Orquídea), hija de un capitán de la guardia imperial. Enamorada de un joven oficial, el comandante Jung Lu, Xiao Lan soñaba con el día de su boda.

En aquel tiempo reinaba el emperador Xianfeng, de la dinastía Chin. El emperador y sus esposas vivían en el palacio imperial de la Ciudad Prohibida, cuyas puertas custodiaba el padre de Xiao Lan.

Manda la tradición que la primera esposa del emperador fuese elegida por su virtud, mientras las demás lo fuesen por su belleza. Así pues, Cian, la emperatriz consorte, ocupaba un rango de honor entre las numerosas concubinas de Xianfeng.


Entrada meridional a la Ciudad Prohibida. La puerta central estaba reservada al uso exclusivo del emperador y, excepcionalmente, al de la emperatriz, en el día de su boda.
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Con su redondo y resplandeciente rostro de luna, la gracia y hermosura de Xiao Lan no pasaban fácilmente desapercibidos. Tanto es así, que no tardó en ser llamada ante la corte imperial.

El capitán no podría haber soñado con mayor prestigio y honor que el de entregar la mano de su hija al emperador, por lo que pronto quedaron rotos los sueños de Xiao Lan y de su prometido Jung Lu. Con dieciséis años y el corazón partido, Xiao Lan entró a vivir dentro del recinto amurallado de la Ciudad Prohibida.

Habitaba en una de las doce estancias que rodeaban el palacio imperial, junto con las demás concubinas y su séquito de eunucos. Todos los días, el emperador elegía la mujer en cuya compañía deseaba pasar la noche. Para impedir que una infeliz concubina pudiese introducir un arma con la que atentar contra la vida del emperador, la elegida era escoltada a sus aposentos por un eunuco y dejada desnuda al pie del tálamo imperial. Así perdió Xiao Lan su virginidad.
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...............................................................................................................................La Suite Imperial

Pronto quedó embarazada, dando al emperador su único hijo varón. Habiendo dado a luz al futuro heredero del trono, Xiao Lao ascendió a concubina de primer rango y su nombre fue cambiado por el de Cixi (Santa Madre). Sin embargo, nunca consiguió el afecto de su esposo, el cuál no manifestaba sentimientos más que por Li Fei, su predilecta concubina.

Xianfeng murió en 1861, a la edad de 30 años. Su hijo único, Tongzhi, tenía entonces cinco años. Cixi y Cian se aliaron para regentar juntas, dando órdenes a través del niño emperador. Durante las sesiones de gobierno, las emperatrices, escondidas tras una cortina de bambú, escuchaban los informes de los oficiales y, como apuntadores en una representación teatral, soplaban al niño sus decisiones, que él repetía palabra por palabra.
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El niño creció, convirtiéndose en un adolescente indisciplinado e inmaduro, despreocupado de los asuntos del Estado y adicto al sexo y al alcohol. Murió a los 19 años de una enfermedad venérea, aunque se sospecha que su madre Cixi pudo haber estado implicada en su muerte temprana. También se le achaca a Cixi la muerte de Alute, la esposa de Tongzhi, a la que supuestamente obligó a cometer suicidio, por ingestión de opio, tras la muerte de su marido.

Sea por la razón que fuere, el emperador murió sin dejar descendencia. Cixi nombró sucesor al trono a su sobrino por parte de hermana, Guangxu. Así pues, el nuevo emperador era ajeno a la línea dinástica de los Chin. El niño fue coronado con tres años de edad, lo que aseguraba a Cixi su permanencia en el gobierno. La madre de Guangxu falleció al poco tiempo. Cabe imaginar que Cixi estuviese relacionada con la muerte de su propia hermana. También se rumorea que asesinó a la emperatriz Cian en 1881, para quedar sola en el poder. Muchas son las acusaciones que recaen sobre la emperatriz Cixi, aunque nunca se ha podido comprobar su culpabilidad.

Lo que sí se sabe con certeza es que Cixi condujo una vida de opulencia y despilfarro, gastando fondos del Estado en suntuosos banquetes, joyas y excéntricos lujos. Comía con palillos de oro y bebía en copa de jade. Vestía medias bordadas de seda, hechas a medida, que sólo lucía una vez. Desfalcó a la Armada Imperial para construir su Palacio de Verano, en el que se retiró en 1889, tras cumplir 17 años su sobrino.

El emperador Guangxu había sido un niño débil y enfermizo, que creció atemorizado por su poderosa tía. Contrariamente a su antecesor, su degenerado primo hermano Tongzhi, el joven Guangxu tomó interés por las cuestiones de Estado e inició una serie de reformas para modernizar el imperio. Esto le costó la enemistad de su tía, de espíritu conservador, que no tardaría en regresar a la Ciudad Prohibida para abortar dichas reformas.

Cixi condenó a su sobrino al más total aislamiento, recluyéndolo hasta la muerte en la “Terraza del Océano”, un islote en el lago artificial del Palacio de Invierno, dentro de la Ciudad Prohibida. Sustituyó la guardia imperial de Guangxu por los hombres de su fiel amor, el capitán Jung Lu.

Pese a su mano de hierro, Cixi terminó cediendo a la presión de las fuerzas aliadas occidentales y aplicando medidas reformistas para la modernización china. Se construyeron líneas de ferrocarril y escuelas, se penalizó el consumo de opio, y se abolió la pena de muerte por desangramiento (la pena de los mil cortes), amén de otros profundos cambios sociales.

Mes de noviembre, año 1908. Sintiéndose morir tras un infarto seguido de disentería, Cixi rápidamente organizó la sucesión al trono, nombrando heredero al nieto de su amante, el pequeño Pu Yi, nacido de la unión de la hija de Jung Lu con el hermano del emperador, el príncipe Chun.

En medio de la noche, un niño en llanto era conducido a la Sala de la Suprema Armonía, el palacio ceremonial de la Ciudad Prohibida, para ser proclamado emperador. Al día siguiente, oportunamente moría con 37 años su tío Guangxu, el emperador aislado. Otro día más tarde, el 15 de noviembre de 1908, exhalaba su último aliento la emperatriz Cixi, a dos semanas de cumplir 74 años.

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Aquí, otra emperatriz, fotografiada bajo una pareja enamorada de árboles en la Ciudad Prohibida, abrazando a su imaginario príncipe azul (por lo visto, muy bajito).

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Nota: muchas son las historias, leyendas e intrigas de palacio que rodean la figura de la emperatriz Cixi. Si deseáis aprender sobre ella y sobre la vida dentro de la Ciudad Prohibida, os recomiendo el libro “Two years in the Forbidden City”, cuyo texto íntegro puede bajarse de internet. Su autora, la princesa Der Ling, fue cortesana durante el reinado de Cixi.
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(Escrito por ella desde Xi´an, provincia de Shanxi, China, 19/09/07)