01 enero, 2008

Volver a empezar

Con un estallido de fuegos artificiales sobre el Mekong, ayer se despedía el 2007 en Luang Prabang.

Empieza un año nuevo y, antes de proyectarme hacia adelante con nuevas resoluciones y deseos, quiero echar una última mirada atrás. Hora de recuentos.

Tanto para José como para mí, el 2007 ha sido un año intenso, rico en experiencias, sensaciones, descubrimientos y cambios. Sin embargo, no todo fue camino de rosas. Aunque ambos hayamos salido ganando mucho, también hemos tenido que renunciar a cosas importantes por el camino. Para bien o para mal, no hemos empezado juntos este año nuevo.

Leyendo de nuevo mis resoluciones pasadas, me siento afortunada de haberlas cumplido casi todas. Salvo la de leer la Biblia de principio a fin, una resolución en la que fracaso todos los años. Pensé que con tanto tiempo libre por fin iba a conseguirlo, pero otros libros (la mayoría prestados o regalados por otros viajeros) continuaron interponiéndose en mi labor. Al final, como siempre, me he quedado atascada en el Deuteronomio.

Sí conseguí escribir un diario de viaje, gracias a este blog, en el que a menudo me he dejado llevar por una vena intimista. Tal vez no haya sido muy informativa en cuanto a datos geográficos, históricos, políticos, y de interés cultural, pero confío en que dispongáis de mejores fuentes para agenciaros tales informaciones. Espero haber conseguido haceros partícipes de mi viaje, compartiendo con vosotros mis experiencias introspectivas por estos mundos. Gracias por haberme acompañado.

Sí llegué a conocer a la secta caodaista en Vietnam. Y a presenciar ritos funerarios en Varanasi. También asistí a las celebraciones del Pimai en Luang Prabang, hace ya casi nueve meses.

Por fin visité el vertedero de basuras de Phnom Penh, una asignatura que tenía pendiente desde que viniera por primera vez a Camboya, en marzo del 2005.

¡Hice senderismo por Nepal! Yo, que no soy amante del esfuerzo físico, tomé esa resolución un poco a regañadientes. Me planteaba hacer un “trek” cortísimo, como máximo de un día o dos. Al final, me pasé una semana sudando la gota gorda por el Anapurna. Las ampollas y roces ya se me curaron, pero aún tengo las uñas de los pies mutando de color rojo a verde, de verde a amarillo y de amarillo a negro. ¡El que se va a alegrar de volver a verme en el 2008 va a ser mi podólogo!

También vi cumplido mi deseo de viajar en autocaravana por Australia. Fueron momentos inolvidables, conduciendo con José por los valles vinícolas de Barossa y Claire, recorriendo infinitos kilómetros de autopista por el desierto, hasta llegar al monte sagrado de Uluru, en Ayers Rock.

En cuanto a tomarme un cafecito en casa de Sin, no sólo me bebí uno, sino más de treinta. En la terracita, disfrutando de la compañía de antiguos y nuevos amigos, así como de la de mis padres esta semana pasada.

Mi última resolución, la de no matar al Juni, también se ha cumplido. José, te deseo toda la felicidad del mundo, allí en Mandalay, donde estás ahora, como también a tu regreso en Bangkok, Singapur, Londres, Dublín y Avilés. Te quiero mucho.

A mi lista inicial de diez resoluciones, fueron añadiéndose otras durante el viaje. Una de ellas era un deseo. El de pasar estas fiestas con mis padres, viajando juntos por Asia durante mi último mes de vacaciones. El 19 de diciembre, aterricé en Bangkok con procedencia de Delhi y, en la misma sala de recogida de equipajes, me encontré con ellos que acababan de llegar de Madrid. Fue un bonito y largo abrazo, que ya es recuerdo entrañable e indeleble.


La otra, para quien aún se acuerde, era un secreto. Mi amiga Piluca, que trató de sonsacarme, no acertó a leerme el pensamiento. No, no se trataba de quedarme embarazada este año, ¡más bien de todo lo contrario! Afortunadamente, no tuvimos tales sustos.

Y ahora que termina mi periplo por Asia, ahora que se me acaba este año sabático con el que venía soñando desde cinco años atrás, ahora que estoy viviendo mi última etapa del viaje, ahora que pronto toca volver a la rutina cotidiana de mi vida en Europa, la pregunta que me hago ahora es… ¿y ahora qué?

Mis resoluciones para el 2008 se pueden resumir en una sola: volver a empezar. Una sola promesa, como un puño, que encierra sus cinco dígitos.

Dios. Estudios. Trabajo. Amor. Y el próximo Viaje.

La vida sigue.

Que seáis muy felices y que el 2008 os traiga paz, amor, salud y alegría.
¡Feliz Año Nuevo!

(Escrito por ella desde Luang Prabang, Laos, 01/01/08)

3 comentarios:

Juan Ignacio dijo...

Hola, soy Juan desde Argentina
les escribi hace un tiempo a traves de este blog

Muy feliz anio para ustedes! (no tengo enie en el teclado)


Mucha suerte y espero q sigan bien.

Juan

pd: ya casi tengo mi pasaporte italiano y en poco tiempo estare por Europa!

Isabel y José dijo...

Hola Juan,

Adonde te llevara tu pasaporte italiano? En cuanto estes por Europa, envianos un mensaje - quien sabe? A lo mejor tendremos oportunidad de conocernos!

Besos,
Isa

Juan Ignacio dijo...

Buenas!

ya estoy en Europa, mas precisamente en Palma de Mallorca.. voy a estar aca unos 4 meses "haciendo la temporada" como se le dice y tratare de trabajar lo mas posible.. y tambien conocer lo que pueda

espero que les vaya muy bien a uds luego del regreso de su extenso viaje

un abrazo grande
Juan