12 mayo, 2007

Viaje al término de la noche

"Tren, camina, silba, humea, acarrea tu ejército de vagones, ajetrea maletas y corazones"… mi viaje de ayer no era por Campos de Castilla, sino por Junglas de Tailandia, pero me acompañaban las mismas sensaciones que en un día lejano viviera el poeta sevillano.

El tren nocturno que desde Bangkok me ha traído de nuevo a Chiang Mai no parece de este siglo. Con la salvedad del silbido, me parecía estar viajando en el tren de Machado. No corre, camina. Quince horas de viaje (cinco más que en autobús y por el doble de precio), mecida por su traqueteo rítmico, respirando el aire de la noche, asomando tímidamente la mano para cazar cuatro gotas de lluvia al vuelo.

Amantes de la ferrovía, os recomiendo vivamente que hagáis este viaje. Sobre todo si os encontráis en Tailandia durante la temporada baja (en mayo empieza el monzón y el tren viaja medio vacío), y a condición de comprar un billete de segunda (más económico que el de primera, en la que por "disfrutar" del aire acondicionado se condenan las ventanas y el romanticismo) y reservar la litera de abajo (más cara que la superior, por gozar del uso exclusivo de la ventana).

El diseño de los vagones tailandeses es totalmente distinto al de nuestros trenes, en los que un pasillo lateral ofrece acceso a compartimentos, con cuatro o seis literas transversales. Aquí no hay compartimentos, el pasillo es central, y las literas, longitudinalmente alineadas, ofrecen múltiples ventajas (viajar tumbado en el sentido de la marcha, ver desfilar el paisaje por la ventana abierta, dormirse con la caricia del viento) y un solo inconveniente (la cortina exterior que te permite gozar de privacidad en tu litera, no te aísla totalmente de la luz del pasillo).

Para terminar el viaje con estilo y por un pequeño suplemento de 120 bahts (dos euros y medio aproximadamente), un amable funcionario ferroviario te despertará entre las ocho y las nueve de la mañana, con su sonrisa cálida y tu desayuno caliente. Tostadas con mantequilla y mermelada, dos huevos fritos algo pasados, una salchicha y una lonchita simbólica de embutido. Un zumo de naranja artificial imbebible y, para compensar el mal trago, un café negro que me supo a gloria. El Chiang Mai Express no gozará del legendario glamur del Orient Express, pero para mis modestos estándares, el que me sirvan el desayuno en bandeja y en la cama ya me parece un lujo exquisito. Y si encima me permiten remolonear en la litera hasta pasadas las once, para qué contaros más…

Mientras yo viajaba al término de la noche, José se preparaba para un nuevo amanecer en tierras australes. Esta mañana de madrugada aterrizó en Sídney, una ciudad en la que no iremos juntos a la ópera, puesto que yo no llegaré allí hasta el uno de junio. Y es que he decidido prolongar mi estancia en Tailandia para continuar aprendiendo masaje tailandés. Ya os contaré qué tal me ha ido dentro de un par de semanas, cuando pase el examen del "Old Medicine Hospital".

Entre intensivos cursillos e intensa vida social, no estoy segura de encontrar muchos ratos perdidos para escribir y subir fotos al blog, pero prometo hacer todo lo posible. Sobre todo ahora que disfruto de conexión gratuita a la red inalámbrica de mi hostal, ¡sin salir de la cama! Por cierto, he conseguido una habitación doble de estilo tradicional, en una casa de madera, con baño compartido, por 180 bahts.
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No se le puede pedir mucho más a la vida sin pecar de avaricia.

(Escrito por ella desde Chiang Mai, Tailandia, 12/05/07)

4 comentarios:

wichan dijo...

MERCI POUR PERMITE MOI RECARDE VOUTRE BLOG!!!! C`EST TRES INTERESTE ET J`AIM BIEN BOUCOUP!! KEEP WRITTING ET JE VAIS VOIR !!! C`EST pertite VINCENT DE CHIANGMAI!!!! JRWICHAN@HOTMAIL.COM

wichan dijo...

MERCI POUR BEING SUCH A NICE FRIEND FOR ME!!! OU VOIR!!!! PERTITE VINCENT ENCORE!!

Isabel y José dijo...

...y no habra ocasion de hacerlo por separado. La temporada de opera se detiene entre Abril y mediados de Junio...y no veas los precios para ir a un concierto.

(Jose)

Isabel y José dijo...

Vaya hombre, pues mira que me hacía ilusión... pues nada, otro sitio al que habrá que volver!