18 agosto, 2007

Nota a pie de pagina

Para los que nos siguen con regularidad y para los que entraron por casualidad. Para los viajeros de mochila y para los de sillón. Para la familia y los animales de compañía. Para ese señor calvo que siempre se sienta cerca de la puerta. Para todos los que nos leéis, por la presente, proclamo que nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir, como decía el poeta. Los ríos son caprichosos y a veces se separan en varios caudales y en otras reciben las aguas de distintos afluentes que se mezclan en uno solo.

Y cuando desde su nacimiento hasta su desembocadura atraviesan extensos y variados territorios, a veces se da la circunstancia que sus aguas se bifurcan. Y eso es lo que ha pasado con los dos viajeros que crearon y mantienen este blog. No es la primera vez que se separan, ya ocurrió cuando Isabel decidió quedarse varias semanas en Chiang Mai haciendo un curso de masaje. Por esas fechas, José se fue a Australia y la isla norte de Nueva Zelanda. Se volvieron a reunir en Wellington y recorrieron juntos la isla sur y Australia. Volaron juntos a Hong Kong y allí no pudieron reconciliar sus intereses: él quería subir inmediatamente a Shanghai, Beijing y cruzar la frontera con Mongolia mientras ella prefería internarse en el Sur de China. Sin tragedias griegas ni malentendidos, nuestros caminos se separan.

Así que no os sorprendáis si desde ahora las crónicas son individuales y desde destinos lejanos (para vosotros y entre ellos).



(Escrito por José desde Shanghai, China, el 17 de Agosto de 2007)