30 noviembre, 2007

Living la vida loca

Barra del bar en "The Foreign Correspondents Club of South Asia" ("Club de Corresponsales Extranjeros del Sur de Asia"), viernes de noche, conversación de este periodista itinerante de "Él y ella on the trail" con un enturbatado camarero.

"¿El Sr. desea comer algo?"


"Sí, un sandwich de atún, por favor. Cuando esté listo, ¿me lo pueden llevar a mi mesa, a la
terraza?"


"Naturalmente, Sr."


Porque no todo va a ser visitar museos y monumentos, el viernes pasado salí con mi amiga Padma y algunos de sus amigos y compañeros, como en cualquier ciudad del mundo en la que, tras la jornada laboral, semanal (para los que la tienen de cinco días, cosa nada común en India y que la gente que nos juntamos esa tarde no disfrutaba) te reunes con una buena compañía anticipando pasar un buen rato. Rodeados de una clientela mixta de indios y extranjeros, nos tomamos unas Fosters de fabricación local bajo licencia en T.G.I. Fridays, aprovechando ese curioso y nunca suficientemente alabado invento de "la hora feliz", para exprimir al máximo nuestras rupias.


Pero la estrella de la noche era el sitio al que nos dirigimos a continuación (curiosamente coincidiendo con el final de "la hora feliz" en T.G.I. Fridays), de rimbombante y exclusivista nombre y que generaba imágenes de decadencia, y agudas frases llenas de ironía: "The Foreign Correspondents Club of South Asia" ("Club de Corresponsales Extranjeros del Sur de Asia"). Imaginaba que me encontraría con una tribu de calvos Malkovitchs, melenudos Redfords y Washingtons de ébano, sentados en butacas de piel, reliquias de la época colonial, bebiendo cerveza tras cerveza y diciendo en voz alta, de una forma curiosamente disipada y alcoholicamente cargada de emoción, todo lo que no podían publicar en sus respectivos periódicos. Efectivamente, la realidad no tenía nada que ver con lo anticipado y, salvo un par de excepciones, todos los admiradores de Kingfisher y Fosters que allí estaban, no habían llegado aún a la treintena y parecían lo que eran hasta hace poco, un grupo de chavales majetes recién graduados.

Eso sí, todos jugaban al ping pong casi tan mal como yo, y nadie mejoraba su estilo conforme avanzaba la noche o disminuían las cervezas en el bar. Acabamos tarde, bastante tarde para lo que yo estoy acostumbrado, pero me fuí de allí contento, tras unas buenas conversaciones con americanos, indios e ingleses por igual.


La noche
siguiente, para darnos un descanso (y no levantarnos con resaca a horas escandalosas el domingo), Padma, su madre y yo nos fuimos...¡al cine!. Sí, amiguitos y amiguitas del "Séptimo Arte", ya que estaba en la India, el país con la mayor producción cinematográfica del mundo ¿qué hay más propio que sentarse en una confortable butaca a disfrutar del último y exitoso producto de Bollywood, la aclamada "Om Shanti Om"?

Cualquier país tiene sus peculiaridades a la hora de ver una película. En Delhi, en los cines, como en las estaciones de Metro, la necesaria seguridad ha llevado a instalar detectores de metal a la entrada y realizar cacheos. Las mujeres, en una cola aparte, muestran el contenido de sus bolsos. Supongo que este tipo de medidas podrían inspirar a la SGAE algunas sugerencias al Gobierno, pero aquí no se hace pare evitar la piratería, sino las bombas en los cines. Ni se os ocurra acercaros con una mochila...

Hay distintas clases de butacas y nosotros hemos pagado la entrada que nos sienta en las más baratas, que resultan ser reclinables. No lo hacemos en cuanto entramos por dos razones, una es que hay que comprar palomitas y Pepsi (y nada de hamburguesas vegetarianas u otros productos locales) y la otra es que alguien se ha confundido de sitio y hasta que el acomodador aclara la situación, hay que levantar a toda la fila.

Antes de la película, los inevitables anuncios, y antes de estos, el certificado de que han pasado la correspondiente censura. Como en todos partes, la publicidad se hace interminable, pero como en todas partes eso permite a los retrasados llegar antes de que empiece la película. ¿Conocéis una marca de cassettes y CDs que se llama Dyc, como nuestro whisky?¿y una de paquetes de vacaciones que opera con el nombre de White Mischief? No os molestéis en abrir una nueva pestaña en el navegador y buscarlas en Google, porque no existen. O si que existen, pero no se ganan la vida con las vacaciones y la música. Son marcas de bebidas alcohólicas (White Mischief es un vodka) pero conforme a la ley india, está prohibida la publicidad de esos productos así que los fabricantes tienen anuncios en los que hay música, caras guapas, baile...pero no sale ni una botella. Ahora bien, como con lo que se queda la gente es con la repetición de un nombre que asocia a lo que aparece en el anuncio, esas cualidades se asocian al producto. Que todo el mundo sabe que se introduce en un vaso, y no en el reproductor de CDs del coche.

Y, por fin, empieza "Om Shanti Om". El "Brad Pitt" local, Shah Rukh Khan, y la guapísima "Inés Sastre" convertida en actriz de turno, Deepika Padukone, son los protagonistas de esta entretenida película que, en la primera parte, parodia las producciones cinematográficas indias de los 70 y 80 (que, por cierto, emiten frecuentemente en televisión) y en la segunda tiene un giro más moderno. Como no podía ser menos, tiene prácticamente una docena de números musicales, algunos de ellos bastante largos pero casi todos entretenidos. No os preocupéis, porque a mitad de la película hay un descanso, para que podáis reponer fuerzas, o tomaros una pausa de tanto baile. El argumento gira en torno al amor, su pérdida, la tragedia, la reencarnación (algo aparentemente bastante frecuente como parte de los argumentos por aquí) y, naturalmente, la venganza. No os cuento el final, por supuesto, ya que a lo mejor en una noche ebria buscáis el bittorrent adecuado o tecleáis el nombre de la película en el emule... Eso sí, por si no os lo habíais imaginado, la película que se proyecta en los cines está íntegramente en hindi y no tiene subtítulos en inglés, pero seguro que alguien la ha subtitulado ya y subido a Internet. ¿Otra ayudita? Pues aquí la página sobre ella en Wikipedia...donde sí se desvela el final, así que evitad leer el último párrafo.



Barra del bar en "The Foreign Correspondents Club of South Asia" ("Club de Corresponsales Extranjeros del Sur de Asia"), viernes casi a media noche, conversación de este hambriento periodista itinerante de "Él y ella on the trail" con un enturbatado camarero.

"¿Disculpe?"

"¿El Sr. desea alguna cosa?"

"Sí, el sandwich de atún que encargué hace 90 minutos..."

"Un momento, Sr. que ahora mismo lo compruebo... ¿Sr.? Parece ser que en la cocina se les ha acabado el pan."

"¿¿¿¿Y eso no me lo podían haber dicho hace hora y media????"




Nota: El Dios de la Tecnología, si existe una deidad similar en el Panteón de la mitología Helena, ha decidido reírse de mi durante el viaje. Ya sabéis que mi cámara se había estropeado (otra vez) en Mongolia, pero lo nuevo es que mi nada flamante portátil decidió hace unos días que no quería seguir viviendo y no iba a aceptar mas energía eléctrica. Para solucionarlo, lo lleve a una tienda en “Nehru Place” el mayor complejo de oficinas y pequeños negocios de Delhi. La visión de averiadas impresoras, monitores y CPUs alineados en pasillos y corredores de edificios o en la cercanía de bajos comerciales, peleándose unos con otros por el casi inexistente espacio para ser exhibidos con prioridad, era familiar: al norte de Kowloon, encontré el mismo afán por reciclar, reparar y dar nueva vida a viejos productos. Y dentro de unos días sabré cual es el veredicto del técnico sobre este portátil de segunda mano y unos cinco años de vida a sus espaldas, que me compré en agosto, por menos de 300 Eur,en un Hong Kong que se preparaba para recibir al F.C. Barcelona y a Pabuk.

La cámara, una fuente de dolores de cabeza desde Vietnam, tardará más. En el Samsung Service Center (¡por fin una ciudad con uno!) me han dicho que tienen que pedir la pieza, el Sensor CCD creo, ni mas ni menos que a Corea, con lo que la reparación podría tardar hasta 25 días, como máximo. La buena noticia, que la hay, es que la garantía lo cubre (pese a que el uso continuado durante nueve meses había borrado varios de los números de serie – ¿cómo se les ocurre ponerlos en el exterior? – y no tenía la factura original – pero si mi copia del pago con tarjeta de crédito de los 650 SGD de mi alma – y aparentemente no han descubierto que la cámara pasó por las manos de dos “reparadores” de pacotilla en Saigon y Beijing). Si bien tuve que discutirlo con la empleada que me atendió originalmente, la paciencia, la cara de extranjero serio y la buena voluntad hindú (nada que ver con la actitud china de negarse, por estar comprado fuera de China, a reparar el producto...salvo que pagara unos 900 RMB/90 Eur, claro) obraron el milagro.

El largo plazo para la reparación ha alterado mis planes. Nada de Delhi-Rajastan-Agra-Varanasi-Calcuta para desde alli volar a Rangoon. Ahora me ceñiré a la zona Norte/Noroeste de India, con excursión a Agra, por supuesto, y Delhi sera mi punto de partida y ciudad de despedida del país. “Flexibilidad” había apuntado yo, al principio de mi periplo asiático, como una característica vital en un viaje como el mio…

(Escrito por él desde Delhi, India, el Lunes, 19 de Noviembre de 2007)

17 noviembre, 2007

La ciudad y los perros

Es difícil huir de los estereotipos cuando te miran desde cada carretera, se agarran a tu camiseta en cada esquina e intentan hablar contigo a cada instante. Apenas tres días en una ciudad de más de doce millones de habitantes y solo uno más en un país de mil trescientos millones no es tiempo suficiente para opinar y comentar, aunque sí para sorprenderse, otra vez, gracias a Dios, por la diversidad de eso que llamamos la “fauna humana” .

Algo que todos los turistas esperan ver por todos lados cuando llegan a la India, con curiosidad no exenta de soberbia y una nada disimulada dosis de prepotencia occidental, son vacas deambulando sin ser molestadas. Gozando de mayor libertad que los bípedos que las rodean, se las puede encontrar tumbadas en las aceras, cruzando con parsimonia congestionadas carreteras, paradas en las medianas de las mismas, o, simplemente, rumiando lentamente mientras, a paso de vaca sagrada recorren ciudades y pueblos que han hecho suyos. No son tan patentes en Delhi como en otras partes menos desarrolladas, urbanas o de negocios pero no hay viaje en autobús o paseo por el campo en que no nos tropecemos con ellas. En el trayecto desde la fronteriza Sunauli a Gorakhpur, a donde me llevo un matutino y nada turístico autobús, no ví muchas pero en cuanto llegué a destino, me las encontré incluso dentro de la estación de ferrocarril (de unas dimensiones acordes a la ciudad de seiscientos veinticinco mil habitantes en la que está emplazada) y paseando por las vías. No se si esta sería la causa de que cuatro de cada cinco trenes, incluido el mío a Delhi, llegaran con retraso, pero su estatus sagrado les priva de cualquier castigo o maltrato.

Tal y como cuentan en Wikipedia, el hinduismo, religión observada por más del 80% de la población del país, prohibe sacrificar y comer la carne de los bovinos. La vaca se considera como la representación divina de Prithivi Mata (la Madre Tierra). Para algunos hindúes una vaca es la reencarnación directa anterior antes de ser un humano, por lo que si se sacrifica a una vaca se retroceden 87 escalones de reencarnación. Se considera sagrada no sólo la vaca sino también la leche y cualquier producto del bovino. Eso sí, la veneración de los hindúes por las vacas difiere bastante según las regiones. Por ejemplo, en el norte de la India existe una relación religiosa y casi emocional con las vacas, pero sin embargo en el sur de Kerala se ofrecen para el sacrificio los ejemplares más viejos a carniceros cristianos o musulmanes; la ternera se come en ciertas cantidades en esta zona. Para la mayoría de los hindúes la ingesta de carne de ternera es sin embargo un tabú.

La otra cosa que todos los turistas esperan, pero con temor y previsto cansancio, es ser objeto de miradas y lastimeros asaltos verbales con el objeto de conseguir unas preciadas rupias. No hay manera de evitar el acoso y, si no vives aquí y eres capaz de sorprenderles con alguna frase en hindi, no hay escapatoria posible. Intentas negociar el precio de una botella de agua en un puesto callejero mientras a tu izquierda un vendedor de gafas te ofrece unas copias baratas de una conocida marca americana (la misma que ha fabricado el modelo, original, que tu llevas en ese momento) y a la derecha un niño, de un grupo de tres que te contemplan inmóviles, te extiende su mano de mendigo. Al final, acosado por todos lados y sediento, no pagas las 20 rupias que te pedían por el agua, pero tampoco las 10 o 12 que le cuestan a un local, sino 15, porque los ojos azules y la tez blanca (aunque ahora morena por el sol de las montañas de Nepal) aquí tienen recargo.

Connaught Place, Old Fort, India Gate…en todos los lugares donde se reunen los turistas aparecen también vendedores y mendigos. Sentado en una zona verde de Connaught, pasé un par de horas disfrutando del sol, la lectura de mi libro y rechazando las ofertas para que me limpiaran los oídos (9 veces), comprar plátanos (2 veces), que me limpiaran/arreglaran los zapatos (4/2 veces), comprar palomitas de maíz (3 veces), ofrecimientos para acompañarme a la Oficina de Información Turística (1 vez en la plaza y 1 vez paseando, y en ambos casos las direcciones no coincidían con la de la auténtica sino con “clones” gestionados por agencias de viajes), y, simple y llanamente para pedirme limosna (2 veces).

Y, pese a todo, me han dicho que Delhi es una ciudad más avanzada y menos problemática que, por ejemplo, la anárquica Calcuta…


Nota: Una de las cosas que no esperaba ver era la gran cantidad de perros, sueltos, abandonados, por las calles. Esqueléticos, asustadizos o simplemente pasivos, asumen su triste suerte dejándose caer donde buenamente pueden. No he observado que los aparten a patadas (lo cual no seria nada extraño en la civilizada Europa) sino que, al igual que ocurre con las vacas, gestos y voces bastan para quitarlos de en medio cuando estorban.

Los mendigos, no tantos como imagináis pero demasiados para una potencia que rivaliza con China, son, sin embargo, más difíciles de tratar. Soy un negado a la hora de hacer lo más recomendable: ignorarles. Siempre que consigo apartarme de ellos lo hago con mala conciencia pese a que sé que la mejor manera de ayudarlos no es darles dinero a ellos sino a cualquiera de las organizaciones que, sobre el terreno, intentan aliviar la mala fortuna de estos pobres seres. Los trabajadores en esos centros saben mejor que los que solo estamos “de paso” cuales son las necesidades más acuciantes y como beneficiar al mayor numero posible de indigentes.

Porque tú no puedes ayudar a todo el mundo ni aunque vacíes tu monedero una y mil veces.


Google Maps de la zona

(Escrito por él desde Delhi, India, el viernes 16 de Noviembre de 2007)

09 noviembre, 2007

Mulas humanas

En el 99% del recorrido no hay carreteras, sólo caminos y senderos. Pero todos los años llegan decenas de miles de turistas y además aquí vive gente, cuidando sus animales y cultivando los campos, que necesitan pilas y ropa, cerveza y arroz, papel higiénico y café, dentífrico y bombillas. así que ¿cómo hacerles llegar las mercancías?. Solo hay dos formas, una es con mulas de cuatro patas, la otra con mulas humanas.

Durante el Circuito os cruzareis continuamente con ambos. También estos porteadores transportarán las mochilas, tiendas de campaña y utensilios de cocina de los grupos de turistas o individuos que prefieren cargar en espaldas ajenas el sudor y esfuerzo de hacer trekking en Nepal. Como mudo homenaje a estos sufridos hombres, aquí os presento algunas fotos de ellos (no muy buenas, pero mi cámara nueva estaba estropeada y la vieja que me prestaron no reaccionó demasiado bien a la altitud y el frío).

No ha habido día en que no se me pasara por la cabeza que el peso que llevo
a mis espaldas es por elección propia y forma parte de algo que yo hago por ocio. Apenas visibles bajo sus cestos, bolsas o jaulas metálicas, ellos hacen lo mismo por pura y simple supervivencia.















Google Maps de la zona

(Escrito por él desde la Kiwi Guesthouse, Lakeside, Pokhara, Nepal, el 09 de Noviembre de 2007)

Consejos y sugerencias

¿Qué tipo de trek es el más adecuado para mí?
La edad, forma física y estado de salud son los indicadores personales a seguir a la hora de elegir el trek más adecuado. Los hay aptos para todas las edades y de duraciones desde los de un día hasta los de un mes, con distintos grados de dificultad. En mi caso, con 36 años recientemente cumplidos y pudiendo decir orgullosamente que baloncesto, tenis, fútbol, atletismo y paddle son deportes que no practico ni por asomo, me decanté por un recorrido que la Lonely Pedante dice que dura entre 16 y 18 días. Si un "tirillas" adicto a los ordenadores como yo, pudo hacerlo en 12 + 1 días... Pero que esto no anime a nadie a intentar algo que está por encima de sus posibilidades: esto no es una carrera ni se trata de demostrar lo "macho" que es uno, sino de disfrutar de la experiencia y los paisajes.

¿Cuanto cuesta hacer trekking en Nepal?
El primer gasto es el de llegar hasta aquí desde Europa. Después, el permiso. En el caso de la zona del "Annapurna Conservation Area Project", hay que solicitarlo en la oficina del ACAP, a la entrada de Thamel, por 2000 rupias y dos fotografías tamaño pasaporte. Durante la ruta, los gastos son básicamente dos: alojamiento y comida. Preparad un presupuesto de entre 700 y 1000 rupias al día, según vuestro paladar y nivel de comfort acostumbrado, pero adaptarlo a las condiciones locales. El único límite es el de vuestra VISA. Es broma, no la aceptan en ninguna parte. Llevaos efectivo y en billetes de 100 rupias preferiblemente, por mucho que abulten.

Mención aparte es el encontrarse con los maoistas (por ejemplo, el segundo día del circuito, 10 minutos antes de llegar al pueblo de Tal). Para financiar su lucha contra el Gobierno, los guerrilleros solicitan aportaciones voluntarias ("para los hijos y las esposas de los mártires" según su retórica, para comprar balas, fusiles y explosivos en realidad) a los turistas, y vosotros sois un billetero con piernas. La donación depende de cada uno pero te dirán que son 100 rupias por persona y día de trekking, así que la norma es pagar la barbaridad de entre 1000 y 1200 rupias a esa Mafia asesina. Vuestra Embajada y las Guías (Lonely Pedante, Rough Guide) de Nepal recomiendan pagar para evitarse problemas. Es un robo y una extorsión, es ilegal pero ocurre en mitad de las montañas, donde no hay protección policial alguna. Hay gente que no paga y a la que no le ocurre nada (un grupo de cuatro enormes polacos que los mandó a la m..., un grupo de nueve israelíes que les ignoraron). Hay gente que paga muy poco (dos chicas que se pusieron llorosas y les dejaron solo 200 rupias, este servidor que intentó discutir de política y democracia con el jefe con resultado negativo y acabó dejando, con asco, 490 rupias en sus sangrientas manos). Y hay gente que no paga y luego recibe una paliza y además les roban la mochila.

¿Cuando he de ir? Yo recomiendo entre Octubre y Noviembre. Se evitan los mosquitos, el cielo está despejado y los senderos están más frecuentados, lo que tiene sus ventajas (no te pierdes, es relativamente fácil pedir ayuda en caso de que se necesite) y sus inconvenientes (a veces no hay sensación de soledad, el silencio lo rompen conversaciones ajenas en francés u otros idiomas).

¿He de llevar porteador, guía, ambos o ninguno?
La primera regla del trekking, especialmente a grandes altitudes, es que nunca se debe hacer solo. Buscaros un compañero o uníos a un grupo. No se trata de pagar por apuntarse a un tour sino de hacer amistad o entablar conversación con quien os vayáis a encontrar por el camino, ya sea por delante de vosotros o siguiendo vuestros pasos. Nunca se sabe cuando vais a necesitar una tirita, pastillas potabilizadoras o un atisbo de charla civilizada. Y es fácil y agradable conocer gente interesante. ¿Guía? No lo considero necesario. Cuando me he encontrado alguna zona en la que no estaba seguro por donde continuar, le he preguntado a los campesinos o a otros viajeros (y en justa correspondencia en alguna ocasión me han preguntado a mí) y nunca me he encontrado en dificultades. ¿Porteador? Es una elección personal, basada en las circunstancias físicas de cada uno. Yo desde el principio me negué a contratar uno, pues hubiera sido como correr una maratón en motocicleta. No era eso lo que yo buscaba y en modo alguno hubiera podido comprobar satisfactoriamente mis límites y mi resistencia. Lo que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida hubiera sido menos reconfortante de no tener 14 kilos a mi espalda, que me hablan de dolor, cansancio y esfuerzo, pero también de fuerza de voluntad y capacidad para superar los obstáculos. Si no estáis en buena forma física, la edad ya no lo permite o una o más enfermedades exigen medicación y prudencia, considerad no hacer el trekking o llevar porteadores, que no es ninguna deshonra. Conocí a un grupo de japoneses en Jomosom que habían hecho el recorrido desde Besisahar con guias y porteadores, y todos los nipones tenían en común que ninguno de ellos era menor de 65 años. ¡Olé!. También está el caso de los cuatro franceses que ví en Manang que llevaban guía, cocinero y catorce porteadores pero eso es...

¿Cómo llego al punto de partida?
Yo tomé un autobús desde Kathmandú, pero no a Pokhara pues hubiera perdido un día. Por 550 rupias me llevó a Besisahar, donde hice noche y a las siete de la mañana del día siguiente, 50 rupias me aseguraban un asiento (voluntariamente en el techo) en el autobús que me dejó en Bhulbule, donde empecé el recorrido. Por cierto que en la misma agencia de Thamel donde compré el ticket, se encargaron (sin coste alguno) de que mis 27 kilos de bolsa, con lo que NO iba a llevarme al trek, llegaran sanos y salvos a la Kiwi Guesthouse, en Pokhara, donde iba a alojarme y descansar tras las dos semanas por el monte.

¿Que tipo de transporte hay cuando acabe?
En el circuito clásico, la última noche se hace en Tatopani, donde hay gente que se queda descansando y disfrutando de sus aguas termales. Al día siguiente se pueden caminar 6 horas hasta Beni o bien 2,5 horas hasta Tiplyang, donde por 200 rupias una camioneta te deja en Beni (o desde Tiplyang se puede subir uno en un todoterreno, por unas 700 rupias, que te deja en Pokhara sobre las siete de la tarde). En Beni, por 146 rupias, un autobús local te lleva hasta Pokhara, a donde llegará cerca de las ocho. En la parada os asaltarán los conductores de taxis: entre 80 y 100 rupias os acercarán a vuestro alojamiento en Lakeside.

¿Cuanto se tarda en hacer el Circuito del Annapurna?
De 10 días a 40. El ritmo lo marcan las capacidades y posibilidades de cada persona, así que no os compareis con ese barbudo y fibroso veinteañero que en un bar de Pokhara se jacta de haberlo hecho en 9 días. Ya sabéis: "Hay gente pa toó". Unos 15 o 16 días es la media, pero esto no es ninguna carrera.

¿Qué tipo de comida me van a ofrecer?
Pizzas, hamburguesas y pasta, si quieres y puedes pagarlo. Los macarrones con verdura y queso están bastante ricos. Los menús más normales son arroz frito con vegetales, huevo o ambos. Tortillas de queso, espinacas, champiñones o patatas. Fideos. Sopas de pollo, minestrone o tomate. La carne, de yak o pollo, es un bien escaso conforme se asciende. Desayunos con leche y muesli o cereales o "porridge", sólo o con manzana. Y por supuesto café o té. Hay cerveza y licores locales, pero no recomiendo darse a ellos hasta que uno no haya comenzado el descenso desde Thorong La. Entre 120 y 250 rupias por comida es lo que os va a costar recuperar las fuerzas perdidas.

¿Cuanto me va a costar el alojamiento?
Una miseria. Depende de la población y el nivel del establecimiento, claro está, pero una habitación doble, sin baño, cuesta entre 75 y 150 rupias (nunca he pagado más de eso, excepto en High Camp, donde una triple costaba 285 rupias). No existen las habitaciones individuales, pero no se paga por ocupación sino por habitación (es decir, son 150 a dividir entre dos personas o entre tú y tu monedero). No es raro, especialmente según avanzamos, que baño y ducha estén fuera del edificio. Aseguraos de que la ducha sea eléctrica o, si es solar, de que ese día no haya llovido u os tocará esperar hasta el día siguiente para aseaos. Y tened en cuenta que no hay electricidad las 24 horas del día, sino sólo en determinadas franjas horarias (por ejemplo, de cinco de la tarde a diez de la noche y de seis de la mañana a mediodía). Y los apagones ocurren con frecuencia.

¿Hay agua mineral?
Y del grifo, pero no es recomendable. Sí, en cada aldea, villorrio o "teahouse" se puede comprar agua mineral pero dadas las circunstancias, no hay una manera medioambientalmente sana de deshacerse del envase. Hay dos soluciones para evitar la contaminación provocada por la acumulación del transparente plástico. Por un lado, usar pastillas potabilizadoras en agua del grifo o de riachuelos (una pastilla de yodo por cada litro de agua o dos pastillas entre Manang y Thorung La). Por otro lado, ACAP y la organización de ayuda al desarrollo exterior de Nueva Zelanda han establecido estaciones donde, por un precio ridículo, uno puede rellenar su cantimplora de agua potable que ha sido purificada con ozono. El coste en rupias por litro y las estaciones son: Tal, Bagarchhap y Chame (35), Pisang, Humde y Manang (40), ChuriLetdar (50), Thorang Phedi (60), Muktinath (40), Kagbeni, Jomsom, Marpha, Tukuche, Larjung, Lete y Ghasa (35).

¿Qué es el "Mal de Altura"?
Conforme ascendemos, el porcentaje de oxígeno en el aire que respiramos, decrece (por ejemplo, a 5500 metros es la mitad del que hay cuando estáis tumbados en una playa de Levante). Nuestro organismo, si se le deja un tiempo de aclimatación, es capaz de hacer frente a esta carencia mediante mecanismos complejos y no del todo bien estudiados, pero la rapidez y efectividad con que lo haga depende de nuestra constitución, estado de salud y otras variables que aún no se comprenden muy bien. Se calcula que lo van a padecer un 60% de las personas que intentan hacer trekking aquí. Los síntomas son dolores de cabeza, perdida de apetito, nausea, vómitos, cansancio, mareos, y sueño irregular. Diamox y el descenso a una altura inferior son los mejores tratamientos. NUNCA se debe dejar a un enfermo que siga ascendiendo, pues entonces el AMS puede empeorar y convertirse en HACE/HAPE y provocar la muerte. El mejor remedio, tal y como rezan los carteles que os encontrareis por el camino es "Descender, descender, descender".

¿Qué tipo de medicamentos he de llevar conmigo?
Obviando los que se puedan necesitar en función de las enfermedades que se padezcan, llevaros tiritas, aspirinas, pastillas potabilizadoras, medicación contra la diarrea y diamox para los problemas derivados de la altitud. Pero buscad consejo de un especialista antes de tomaros nada serio o con efectos secundarios que puedan afectaros durante el trekking.

¿Qué tenias en tu mochila para que pesara 14 kilos?
Yo creía que lo mínimo indispensable. Un juego de calcetines, ropa interior y camiseta para llevar durante el día, otro juego para dormir y un tercero para ponérmelo cuando hubiera lavado (a mano) cualquiera de los dos anteriores. Una cantimplora con un litro de agua, mineral u ozonizada. Una botella de agua mineral que iba rellenando con agua del grifo (a la que añadía una pastilla potabilizadora), Un saco de dormir. Unos pantalones, desmontables, largos. Unos pantalones cortos. Unos guantes. Un gorro. Un forro polar. Un corta vientos. Un juego de ¿protectores de botas y pantalones para la nieve?. Gafas de sol. Mi "krama" camboyano, que me ha servido de pañuelo, bufanda y toalla. Unos pantalones "wind stopper" que me compré en Manang y que nunca necesité. Una linterna frontal. Un mapa de la zona del "Annapurna Conservation Area" que me sirvió de mucho. Un libro, comprado en el mismo pueblo. Champú, jabón, dentífrico y cepillo de dientes. Brocha, maquinilla y espuma de afeitar. Aspirinas, paracetamol, tiritas, sobres contra la diarrea. Papel higiénico (dos rollos). Un block de notas. Tres bolígrafos. Una cámara nueva y mía que no funciona de día y tres baterías. Una cámara prestada y vieja que funciona cuando le da la gana y no hace frío y ocho pilas recargables. Su correspondiente cargador. Un adaptador. Cuatro (1 Gb, 1 Gb, 256 Mb, 128 Mb) tarjetas de memoria SD. Unas crackers que llevo paseando desde Hong Kong. Una pastilla de Toblerone que me prometí, y cumplí, no probar hasta que estuviera a 5416 m de altitud. Barras de cereales de una marca estupenda que descubrí en China y que no he vuelto a encontrar desde que salí del Tibet. Cerillas. Dos mecheros. Un abrelatas. Tres latas de atún "made in Thailand". Tenedor y cuchillo de plástico, gentileza de Quantas.

¿Qué ropa especial he de llevar?
A 5000 metros de altitud hace un frío polar, así que tenedlo en cuenta. Los primeros días caminareis en camiseta y manga corta. A mitad del recorrido dormiréis con bufanda, cazadora y dos pares de pantalones. Llevaos ropa ligera y un corta vientos con capucha, forro polar, guantes y gorro de lana porque a partir de los 3000 metros los vais a necesitar. Parece mentira como bajan las temperaturas en cuanto se pone el sol. Considerad ropa interior larga y cálida. Yo no encontré viento frío durante el día hasta el recorrido Manang - High Camp y pude cruzar el paso sin estrenar unos pantalones "wind stopper" que me había comprado en Manang, pero la resistencia al frío es algo completamente subjetivo y personal.Y no olvidéis el protector solar y la barra de cacao para los labios.



A continuación, el desglose de los 13 días que me llevó completar el circuito, las fechas, las distancias recorridas, altitud de los puntos de partida y destino y las horas de salida y llegada de/a los mismos. No incluyo el día de viaje de Katmandú hasta Besisahar por haberlo hecho en autobús pero sí el último día, pese a que sólo hice trekking durante unas dos horas y media, entre Tatopani y Tiplyang. También el obligado día de descanso en Manang e incluso (aunque esto supuso no hacer el recorrido en 12 días) el día que estuve esperando por Vincent e Isa en Jomosom. Tomad nota de que me he parado con frecuencia para descansar, tomar algún snack, beber agua, contemplar el paisaje, intentar hacer fotos con mi cámara prestada (tarea imposible desde el cuarto día por cómo afectaba el frío y la altitud a las pilas) e incluso homenajearme en alguna ocasión con una hora entera dedicada a la comida y al posterior descanso:

Día 1, 25/10/2007
Bhulbhule (840m) -Jagat (1300m)
Salida/llegada apx 13:00 a 19:30
Recorrido apx 16 Km

Día 2, 26/10/2007
Jagat (1300m) - Dharapani (1860m)
Salida/llegada apx. 07:15 a 16:15
Recorrido apx. 15 Km

Día 3, 27/10/2007
Dharapani (1860m) - Chame (2710m)
Salida/llegada apx. 07:45 a 14:15
Recorrido apx. 16 Km

Día 4, 28/10/2007
Chame (2710m) - Lower Pisang (3310m)
Salida/llegada apx. 08:10 a 13:10
Recorrido apx. 18 Km

Día 5, 29/10/2007
Lower Pisang (3310m) - Manang (3540m)
Salida/llegada apx. 08:30 a 15:10
Recorrido apx. 16 Km

Día 6, 30/10/2007
aclimatación en Manang, subida (500m) al monasterio Chaken Gumpa

Día 7, 31/10/2007
Manang (3540m) - High Camp (4850m)
Salida/llegada apx. 07:50 a 14:30
Recorrido apx. 17 Km

Día 8, 01/11/2007
High Camp (4850m) - Thorung La (5416m) - Muktinath (3800m)
Salida/llegada apx. 05:00 a 07:00 a 11:00
Recorrido apx. 14 Km

Día 9, 02/11/2007
Muktinath (3800m) - Jomsom (2720m)
Salida/llegada apx. 08:10 a 12:15
Recorrido apx. 21 Km

Día 10, 03/11/2007
Jomsom (2720m), esperando a Vincent e Isa

Día 11, 04/11/2007
Jomsom (2720m) - Lete (2535m)
Salida/llegada apx. 09:04 a 17:10
Recorrido apx. 24 Km

Día 12, 05/11/2007
Lete (2535m) - Tatopani (1200m)
Salida/llegada apx. 08:10 a 14:00
Recorrido apx. 20 Km

Día 13, 06/11/2007
Tatopani (1200m) - Tiplyang (1040), desde allí, a la una, todoterreno a Beni (830m) y a las tres autobús a Pokhara (820m)
Salida/llegada apx. 09:00 a 11:30, llegando a Pokhara a las 19:45
Recorrido apx. 2h 30m de trekking desde Tatopani a Tiplyang


Si tenéis alguna pregunta, dejad vuestro comentario o enviad un email...y probablemente os pueda contestar dentro de unos días, cuando llegue a Delhi.


Nota: La información de este post no pretende ser exhaustiva, definitiva o sentar cátedra. Sólo refleja mis opiniones, basadas en mi experiencia y mis circunstancias y no debe ser usada como única fuente a la hora de tomar decisiones sobre la idoneidad de rutas o equipamiento. Consultad siempre con otros viajeros y con profesionales (montañeros, guías, doctores) antes de afrontar un trekking en Nepal...o en cualquier otra parte.

Y recordad que el conocimiento de los locales no tiene precio y que la soberbia siempre recibe su castigo.

Google Maps de la zona

(Escrito por él desde la Kiwi Guesthouse, Pokhara, Nepal, el 08 de Noviembre de 2007)