02 octubre, 2007

Un ejército pacífico

Ni Indiana Jones ni Lara Croft, sino unos simples campesinos. Fue allá por 1974, un año antes de la muerte del Gran Timonel, cuando éstos humildes chinos descubrieron un secreto oculto desde hacía dos milenios. No buscaban gloria ni fortuna, sino agua, y al excavar un pozo para extraer el liquido y escondido elemento, sacaron a la superficie lo que se puede calificar como el mayor descubrimiento arqueológico del siglo XX. Sepultados bajo tierra yacían pacíficamente millares de arqueros, infantes, jinetes y oficiales como muestra del poderío militar de su fallecido monarca. Pero no eran huesos blanquecinos ni armaduras oxidadas. Eran los Guerreros de Terracota del Emperador Quin Shihuang, el primer Emperador de China.

Declarado Patrimonio de la Humanidad, el complejo se encuentra a unos 35 Km a las afueras de la ciudad de Xi'an. La forma más sencilla de acceder a él es acercarse a la estación de tren (la misma en la que, en un vagón, yo perdí una cámara de fotos, snif, snif) y, en el aparcamiento que se encuentra en el lado Este, tomar el verde autobús 306 (no os dejéis confundir por el ''5-'' delante) que por sólo 7 yuanes os dejará a las puertas del recinto tras un recorrido de unos 40 minutos (y unos cinco minutos después de pasar por delante de una incongruente pirámide montada sobre una esfinge).


El precio de la entrada es de 90 yuanes (una barbaridad) en temporada alta o de 65 yuanes (un atraco) en temporada baja. Opcionalmente, por 20 yuanes (y un depósito reembolsable de 200 yuanes) os podéis llevar una audio guia, cosa que nosotros hicimos pero que nos acabó cansando al cabo de un par de puntos de información, así que no lo recomendamos. También, por un precio que desconozco, podéis contratar a un/a guía que os acompañará durante el recorrido y os irá explicando los pormenores de este inmóvil desfile.

La primera parada es el Foso No. 1 (parece lógico, ¿verdad?), el más grande (230 x 62 m), fotografiado (portada de la penúltima edición de la Lonely Pedante
) y conocido de los tres que allí se han excavado. Con varios muros interiores que los separan en líneas uniformes, esperan pacientemente en orden de batalla 6000 estatuas de soldados y caballos. Las armas que portaban originalmente han sido retiradas y no se muestran al público pero estaban casi en perfecto estado de conservación. No así las piezas construidas en madera, como los carros que, tirados por un total de 36 caballos, transportaban a otros soldados de terracota. Siguiendo su ciclo natural, hace tiempo que esta materia se desintegró.


Todo el conjunto, de forma rectangular, es fácilmente accesible por los pasillos que lo bordean en toda su extensión. Hay que tener una buena dosis de paciencia para conseguir contemplar con detalle las figuras desde los mejores ángulos, pues la popularización de las cámaras digitales hace de cada comprador un futuro competidor al que no es educado recibir a codazos. La afluencia de público, como a la Gran Muralla o a la Ciudad Prohibida, es masiva: mas de 40.000.000 de visitantes (de los que un 10% hemos sido los extranjeros) desde que se abrieron las instalaciones.

Los Fosos 2 y 3 contienen un número bastante más reducido de piezas y el 2 en concreto está aún en proceso de excavación. De hecho, los arqueólogos sospechan que lo actualmente descubierto es solo una mínima parte de lo que aguarda enterrado en esta zona, a menos de 2 km del mausoleo del Emperador que no siguió la costumbre de enterrar vivos a esclavos y soldados en su tumba, pero sí lo hizo con los artesanos que la construyeron.

En todos los fosos y recintos interiores hay avisos para que no se use flas
h, ni trípode, ni se fume. Y en todos te encuentras con alguien fumando. O una pareja de turistas alemanes con un ostentoso trípode. O más destellos que en la alfombra roja de los Oscar. Pero las autoridades no vigilan el cumplimiento de sus propias prohibiciones, pese a la numerosa presencia de guardias de seguridad.


Nota: Si es espectacular el conjunto monumental, no lo es menos lo que durante mi visita era aún el embrión de una ciudad comercial. Durante el paseo de diez minutos hasta el aparcamiento, se camina por calles flanqueadas de edificios
de una sola planta, con bajos comerciales de los que el 99% aún no ha sido ocupado. Probablemente de aquí a Agosto del 2008 la situación será la opuesta, pues se espera que de la masiva afluencia de turistas, deportistas, diplomáticos y periodistas con destino a Beijing y las Olimpiadas, muchos de ellos acabarán desviándose para visitar Xi`an. Y los gritones vendedores de souvenirs les estarán esperando.


Para nuestro alojamiento en Xi'an, hicimos una reserva en Bob's Guesthouse, donde por 100 CNY al día, tuvimos una habitación doble con televisión (que no encendimos), baño (que sí que usamos) y un aire acondicionado que no hace falta en Septiembre. Si viajáis con portátil, hay WiFi y, en la sala de lectura, disponen de dos ordenadores con conexión a Internet. Ofrecen una recogida gratuita en la estación de tren, pero como sólo está a unos 500 metros, en lugar de coche, recorreréis esa distancia andando, acompañados de uno de los empleados. Tienen llamadas internacionales vía PC, aunque la calidad no es muy buena, a 1 RMB el minuto. Hay una sala con películas en DVD, intercambio de libros y un tranquilo patio. También servicio de lavandería. He de decir que el chico de recepción es muy majo, contestando a nuestras preguntas y llegando a salir a acompañarnos a un restaurante que está a unos metros para que pudiéramos pedir la cena (os lo he dicho, aquí no se habla inglés y son pocos los sitios con menú en ese idioma, McDonalds aparte).


(escrito por él desde Xi'an, el 19 de Septiembre de 2007 y corregido, también, en el tren a Lhasa el 4 de Octubre de 2007)