19 marzo, 2007

Bienvenido Mr. Dólar

Estar en un lado u otro de la calle, e incluso en un edificio u otro, puede ser la diferencia entre tener o no como música de fondo el zumbido del aire acondicionado, el parloteo atenuado de una televisión en segundo plano y un fluorescente que de vez en cuando protesta con un chasquido. Nosotros estamos en el Hotel que sigue afectado por la falta de luz. Hoy a la una de la tarde se produjo un apagón y la corriente ha ido volviendo paulatinamente, pero aún no nos ha tocado el turno a nosotros. Hoy es 19 de Marzo y es nuestro tercer día en Hue, la Ciudad Imperial del centro de Vietnam.

Para entrar en el país tienes que solicitar un visado (que te da una estancia máxima de un mes, aunque puedes ir haciendo extensiones previo pago de los correspondientes dólares) y has de indicar la fecha exacta en la que cruzarás la frontera o aterrizarás aquí. Si lo haces uno o dos días después de la fecha aprobada, los has perdido porque la fecha de salida no se moverá esos días que no aprovechaste al principio (si el visado es del 1 al 30 y tú llegas el 5, tendrás que irte el 30, no el 5 del mes siguiente). Si intentas cruzar antes, no podrás hacerlo (imagino que salvo que pagues por otra visa, pero no se si eso se puede hacer, si se anula la anterior o eso es un dolor de cabeza burocrático para el funcionario de turno que optará por la solución más sencilla: no dejarte cruzar la frontera).

Entrando desde Camboya, nosotros tuvimos como primera visión de Vietnam un mástil enorme que rivaliza con aquel que había en Madrid, creo recordar que en la Plaza Colón (imagino que el actual Gobierno lo habrá quitado ya, ¿o no?). Y la segunda visión es la de que, para los comunistas, eres un billetero andante y van a buscar la manera de que salgas más delgado de su fraternal abrazo. El primer pago es a media docena de ¿funcionarios? que, vestidos con un mono azul marino (¿un excedente de los ferrocarriles?), cogen tu pasaporte, un impreso de inmigración y te cobran un dólar por…rellenarlo con letra de imprenta. El segundo pago, 2000 dongs, en una ventanilla en la que un funcionario militar con el internacionalmente reconocido emblema que identifica a los adscritos a servicios sanitarios, firma y sella, por duplicado, que no soy un foco de infecciones y que no porto enfermedad contagiosa alguna. Debe de llevar años en ese puesto y tener una experiencia y conocimientos enciclopédicos identificando visualmente a las posibles amenazas: no ha habido ni una sola pregunta ni me ha pedido mi Certificado Internacional de Vacunaciones. Sólo hemos cruzado cuatro palabras, “Passport”, “2000 dongs” y “Thanks” (y eso lo he dicho yo).

Nuestra primera parada fue Saigon, rebautizada como Ho Chi Minh City tras la caída de Vietnam del Sur en manos del comunista Vietnam del Norte, dos años después de que las últimas tropas estadounidenses abandonaran, tras los vergonzosos acuerdos de París, este territorio y su apoyo, de combate directo, al gobierno sudvienamita. Os aviso con antelación de que en el siguiente (breve) párrafo doy un rápido repaso a la historia reciente, para que tengáis unos antecedentes sobre el pais. Aconsejo que a la menor señal de bostezo salte usted la lectura a unas líneas más adelante.

Vietnam, Camboya y Laos eran parte de las colonias de la Indochina francesa. Tras la Segunda Guerra Mundial, los movimientos independentistas giraron principalmente en torno a guerrillas comunistas, como el Viet Minh, creado por Ho Chi Minh para expulsar a los franceses de Vietnam. En 1954 los galos fueron derrotados en la batalla de Dien Bin Phu y apresuradamente abandonaron su colonia.. Se creó un Vietnam del Norte, una dictadura comunista gobernada por Ho Chi Minh y un Vietnam del Sur, una corrupta democracia dirigida por el Presidente Diem. Esta división era temporal, sujeta a unas elecciones generales que nunca se celebraron (¿alguna vez habéis oído que cuando los comunistas están en el poder convoquen elecciones libres? Es tan absurdo como la idea de un Hitler pacifista y projudio) y se convirtió en algo definitivo. Vietnam del Norte era apoyado, con consejeros, armamento y suministros, por China y la URSS. El mismo tipo de apoyo obtuvo Vietnam del Sur por parte de Estados Unidos, que tomo el relevo de Francia, para impedir la expansión del comunismo (buscad en Google “Teoría del Dominó”). ¿El campo de batalla? Vietnam del Sur, donde las guerrillas del Viet Cong (sucesoras del Viet Minh) atacaban a las tropas sudvienamitas, aunque pronto aparecieron en escena batallones regulares del Ejército de Vietnam del Norte. Un paso posterior en la escalada del conflicto fue la llegada de las primeras tropas de combate de Estados Unidos (un batallón de marines que desembarcó en Da Nang) que fueron seguidos progresivamente por centenares de miles de hombres más hasta que en 1973 Washington dio la guerra por perdida y abandonó, como París había hecho antes, a Vietnam del Sur a su suerte. Sorprendentemente para muchos, aun pasarían dos años antes de que los Norvietnamitas consiguieran entrar en Saigon y reunificar el pais bajo los dictados del proletariado, la sociedad sin clases, una bandera amarilla de cinco puntas sobre fondo rojo y la omnipresente imagen de un venerable anciano de largar barba y afable sonrisa.

La unica luz en la habitacion es la de la pantalla de Fede y me cuesta escribir asi que interrumpo aqui, no por mi voluntad, la escritura. Pero me queda pendiente bastante aun (y eso que todavia no hemos salido del pais): mis impresiones sobre Saigon, Dalat, el viaje con los Easy Rider, Hoi An, Hue...y el orbayo, que ha empezado esta tarde y aun no ha cesado, como el apagon. He venido caminando hasta ‘Dich Vu Vi Tinh Tuong Lai’, desde donde me conecto para subir el texto, en el 17 de Doi Cung (¿a que es facil recordar una direccion o un nombre vietnamitas?) y observo que la distribucion de locales afortunados o no parece aleatoria. Al lado de una tienda a oscuras hay un puesto de comida en plena efeverscencia seguido de un bar, sin musica, iluminado solo por las velas que languidecen sobre cada mesa.

Ya son siete las horas que dura el apagon. El orbayo no ha parado en todo el dia pero me gusta el frescor que ha traido a la ciudad.

Nota: el texto lo he terminado de escribir en el ciber cafe asi que no os lleveis las manos a la cabeza si echais a faltar mas tildes de las habituales. Prometo que en cuanto vuelva la electricidad y recupere la custodia compartida de Fede, subire un texto que haya pasado por el corrector ortografico de Word y no ofenda de manera tan ostensible a la lengua castellana.

(Escrito por él desde Hue, Vietnam, el 19 de marzo de 2007)