19 febrero, 2007

Tres

A las tres he terminado de comer (un suculento plato de "glass noodles" fritos, con pescado y gambas, acompañado de un refrescante granizado de limón natural, todo ello por 100 bahts, poco menos de 2 euros y medio, y es que en las islas siempre pegan clavadas) y he vuelto muy rápidamente a mi cabañita, no sólo porque afuera hace mucho calor, sino porque quiero disfrutar al máximo de mi actual coyuntura. ¡Me he quedado sola!

No es que no aprecie la compañía de mi José, no, no es eso. Pero hay momentos en los que realmente se agradece un poco de soledad e independencia. Además, aprovechando que José está metido en un barco durante la mayor parte del día (hoy es el primer día de su curso de buceo), por fin me puedo permitir echarle mano a Federico (los de siempre, por favor lean la nota a pie de página).

¡Ahora sí que puedo darle rienda suelta a mis ganas de escribir! Bueno, hasta que lo permita la batería, ya que en Koh Lipeh el suministro de electricidad está restringido. Por lo general, tenemos luz desde las 6 de la tarde hasta las 6 de la madrugada.

Durante estos días de soledad intercalados (José tiene programadas dos inmersiones diarias durante tres días, día sí, día no; los dos días restantes, deberá dedicarlos al estudio, para sacarse la certificación del PADI), aprovecharé para poner al día mi diario de viaje.

Y es que en estas tres semanas, hemos estado muy ajetreados y era difícil encontrar el tiempo y la energía necesarios para escribir los textos del blog (por no hablar de traducirlos al inglés, que tengo con José una lucha constante por poner al día las traducciones, a ver si en Bangkok ya estamos listos para publicar nuestro "spanglish" blog).

En tres semanas, hemos manejado tres divisas (dólar singapurense, ringgit y baht), añadido tres nuevos sellos a nuestros pasaportes (Singapur, Malasia y Tailandia), visitado los tres enclaves de la ruta de las especias (los estrechos de Singapur, Melaka y Penang), descansado en tres islas (Penang, Langkawi y Koh Lipeh). A esto hay que añadir nuestra breve estancia en Kuala Lumpur y excursión a la jungla de Taman Negara.

Son muchas cosas las que quedan por contar y empezaré por el final. Os hablaré primero sobre las islas, para ir luego remontándome retrospectivamente a nuestras experiencias en Taman Negara y Kuala Lumpur. Lo de Melaka, me lo saltaré porque me consta que José ya ha escrito un texto muy informativo (cuatro páginas y luego dice que yo me enrollo como una persiana) sobre el tema, así que va a ser realmente difícil que yo pueda añadirle nada. Ah, ya se me olvidaba que también tengo pendiente contaros lo del cursillo de cocina en Singapur (lo prometido es deuda), pero ese texto será muy cortito (y esto también es una promesa).

Hay faena. Pero sin prisas ni agobios, eh, que os recuerdo que estoy de vacaciones en una isla paradisíaca. Ya empezaré mañana. No es que quiera ir a darme un chapuzón ahora mismo, nooo quééé vaaa, sino es que le quedan menos de dos horas de vida a la batería y no veáis la rabia que me daría tener que dejar un texto a medias.

Pues eso, lo dicho, ¡hasta mañana amigos!

*Nota del autor para los malpensados: si pensáis que el título de este texto hace referencia a un sórdido "ménage à trois" en el que, inocente de mí, yo estuviera involucrada, volvéis a errar. Federico es el nombre con el que he bautizado a mi portátil, el Sony Vaio VGN-TX3HP. Pese a ser extremadamente pequeño y ligero, es un poco coñazo a la hora de desplazarnos (preguntadle al Junior, preguntadle). Aún así, ese inconveniente queda ampliamente compensado por la comodidad de poder descargar diariamente nuestras fotos y vídeos, llevar cuentas y escribir textos para enviar por email o publicar en el blog.

(Escrito por ella desde Koh Lipeh, Tailandia, 11/02/07)